miércoles, 15 de marzo de 2017

Ajedrez escolar en entornos hospitalarios

El siguiente artículo del Lic. en Psicologia, Miguel Lozano,  constituye un aporte y una mirada, lúcida y fecunda, sobre las posibilidades que brinda el ajedrez como recurso para la construcción de espacios de juego, que se abren a la formación de saberes y mitigan la angustia de niños y jóvenes en situación hospitalaria

Ajedrez escolar en entornos hospitalarios. Una “variante” para jugar en las fronteras de la pedagogía. 

Breve historia de la inclusión del ajedrez escolar en educación hospitalaria. 
De los muchos discursos que intentan despejar la especificidad de la tarea docente quizás el más adecuado para ilustrar la inclusión del ajedrez en el ámbito escolar sea aquel que reconoce la sensibilidad al cambio social como uno de los atributos fundamentales de la institución escuela. 
Ocurre que a diferencia de otras profesiones las comunidades educativas (materia prima sobre la cual el docente ejerce su actuación) están sujetas a un cambio permanente lo cual exige una constante reflexión acerca de las estrategias y prácticas docentes.   
A poco que analicemos este tipo de cambios a los cuales el sistema educativo debe responder  llegaremos al reconocimiento de un marco muy variable, en donde los cambios en la estructura socioeconómica a nivel mundial ha modificado marcadamente nuestro estilo de vida,  así solemos dedicar no poco tiempo en las jornadas institucionales a intentar reposicionar nuestro rol frente a laenormes mutaciones que han sufrido  la estructura y dinámica familiar en las últimas décadas.  
La necesidad de construir propuestas pedagógicas significativas, capaces de generar espacios donde los alumnos puedan desplegar sus recursos potenciales y apropiarse de los saberes socialmente valorados se vuelve, a causa de este entorno cambiante, una compleja tarea que reviste la máxima importancia.  
De este modo quien pretenda planificar una oferta educativa adecuada deberá demostrar poseer la suficiente ductilidad para descentrarse de sus concepciones más preciadas  acerca de lo educativo en aras de un ejercicio constante de búsqueda creativa de nuevas opciones de relación entre los valores que deseamos trasmitir y la circunstancia vivencial de los sujetos de aprendizaje que abordamos.  
Sin duda el más preocupante de estos cambios para el tema que nos ocupa es la pérdida de espacios infantiles tanto en relación al tiempo compartido con adultos significativos, como en los espacios protegidos por estos donde desarrollar el juego y la creatividad. Veredas, patios de juego, potreros, clubes barriales, la familia compartiendo el juego de mesa, se van transformando rápidamente en postales nostálgicas de un pasado que se aleja.       
En la ciudad de Buenos Aires el plan de ajedrez escolar comenzó como resultado de estas búsquedas. Sus  primeros pasos surgieron promediando los años 80, cuando un grupo de entrenadores de ajedrez que participaban en instituciones deportivas fue convocado a participar activamente en un movimiento pedagógicoi que buscaba incluir en el ámbito escolar toda una serie de actividades formativas consideradas de apoyo o complementarias que antiguamente se desarrollaban en dispositivos extraescolares 
La idea que sostenía este intento de integrar a la oferta escolar estas actividades tradicionalmente asociadas a clubes e instituciones de fomento de lo social, era responder a los cambios en la estructura social y familiar que limitaban las posibilidades de un número creciente de alumnos para acceder a este tipo de conocimientos complementarios al estilo tradicional. Comenzó de este modo  el fructífero intercambio de saberes que dio lugar al  desarrollo paulatino del ajedrez escolar tal como lo conocemos hoy.  
En poco tiempo la demanda de docentes de ajedrez fue aumentando de manera sostenida y como podrán imaginarse fueron apareciendo también las primeras demandas de abordajes en el área especialii 
Surgen de este modo las primeras experiencias en entornos de educación domiciliaria y hospitalaria y comienza a configurarse hacia el interior del plan de ajedrez un equipo docente especializado para llevar adelante este tipo de abordajes. 
La participación en instituciones de modalidad especial, domiciliaria u hospitalaria además de respetar el derecho del niño a la educación, enriquece la comprensión acerca de la diversidad que se presenta en muchas otras partes del sistema educativo en donde el plan de ajedrez interviene y posibilita una reflexión permanente acerca de las necesidades educativas de los alumnos por parte de los equipos docentes.iii  
La educación hospitalaria y domiciliaria es una modalidad en franco proceso de expansión en nuestro país y en el mundo entero. El desarrollo de las sociedades modernas ligadaa ideales democráticos reconoce cada vez más la importancia de establecer abordajes capaces de hacer efectivo el derecho a la continuidad educativa del niño en situación de hospitalización o en el tramo de convalecencia domiciliaria y se orientan decisivamente hacia la apertura a la diversidad en el planeamiento estructural del esfuerzo educativo. 
El alumno que encontramos. 
Desde el punto de vista de adaptar la propuesta escolar a las necesidades educativas del niño hospitalizado, la modalidad hospitalaria y domiciliaria cuenta con el mayor rango de diversidad de situaciones de aprendizaje que podemos encontrar en el sistema educativo. 
El alumno y su familia transitan al momento del encuentro con el maestro hospitalario las vicisitudes de una internación motivada por una afección orgánica. Tal situación, se traduce en una imposibilidad para sostener factores estructurantes y determinantes en su proyecto de vida. 
Lejanía del lugar y escuela de origen, separación de familiares, amigos, imposibilidad para realizar las actividades y juegos a las que estaba acostumbrado; son algunas de las consecuencias habituales de la necesidad de trasladarse a un centro de salud urbano para realizar un tratamiento médico de cierta complejidad.  
De acuerdo con la seriedad de la problemática de salud, el tiempo de duración de este tránsito hospitalario puede extenderse desde unos pocos días hasta meses o incluso años con períodos intermitentes de internación y tratamientos ambulatorios. 
Si interpretamos adecuadamente este cuadro de situación, nos será fácil comprender por qué el eje central de la actividad de las  escuelas hospitalarias/domiciliarias consiste en  sostener el “vínculo educativo” a través de los diferentes escenarios que se presenten en relación al cuidado de la salud. 
La tarea  de preservar el vínculo con el sistema educativo puesto en riesgo por la hospitalización implica una reflexión permanente sobre cómo adaptar la propuesta pedagógica a la situación vivencial del alumno y a partir de esta reflexión despejar los caminos para construir una “red” que contribuya al sostenimiento pedagógico del niño hospitalizado, apoyando la participación de todos los actores significativos en la nueva realidad que atraviesa, padres, docentes, médicos, enfermeros, miembros de la escuela de origen, etc. 
En el abordaje hospitalario  la articulación de los recursos de que dispone el sistema educativo, la institución de salud y los componentes conservados del proyecto educativo familiar  serán la clave para el desarrollo de una red consistente en acciones inter e intra institucionales “pensadas” para acompañar al alumno hospitalizado en el tramo de su internación  y redefinir de una manera adecuada a su situación actual el citado proyecto educativo. 
El lugar de la creatividad y lo lúdico en educación hospitalaria. Aportes del maestro de ajedrez. 
Si hemos sido capaces de explicar la enorme importancia que tiene para la educación hospitalaria la preservación del vínculo del niño y su familia con la institución escuela en tanto estructurante esencial del proceso socializador, nos será fácil comprender que su rol se extiende hacia ser un factor de difusión y realización de los derechos del niño hospitalizadoiv en su comunidad educativa. 
Esta intención implica contribuir con todos los medios a su disposición a disminuir los aspectos de la hospitalización que menoscaban la posibilidad de acceso del  alumno a lo educativo y lo social. 
No se tratará de la mera repetición de algún programa escolar “como si nada pasara” al pie de la cama del niño que sufre. Muy por el contrario el maestro hospitalario se involucra profundamente con el desarrollo de los potenciales de salud presentes en el alumno y a partir de ellos  propone las ayudas que instituirán su aula hospitalaria a partir de los recursos existentes en la situación de  internación  del niño. 
Dado el estado vulnerable del alumno, la educación hospitalaria pondrá un énfasis especial en mejorar tanto como sea posible el tránsito hospitalario del niño y sus acompañantes. Una de las preocupaciones fundamentales en este sentido será que el niño pueda capitalizar los períodos de descanso presentes en su tratamiento. Muchas veces la ansiedad que despiertan los procedimientos médicos, los trastornos físicos, el diagnóstico de gravedad, el desarraigo y la añoranza de seres queridos inciden negativamente en la capacidad del niño para apropiarse de manera autónoma de los momentos propiciados por el equipo de salud para el descanso, la educación y la recreación, promoviendo en su lugar una espera angustiada que debilita las posibilidades físicas, anímicas e intelectuales del alumno. 
Es por esto que el acompañamiento educativo de la escuela no se limita exclusivamente a lo programático sino que asume cada vez que sea necesaria la organización de los espacios de recreación adecuados al momento del tratamiento médico que atraviesa el alumno. Muchas veces estos espacios son convenidos en conjunto con el equipo de salud y se instituyen al interior de los procedimientos médicos. Podríamos citar a modo de ejemplo talleres lúdico-creativos que se realizan durante la medicación oncológica o durante los tratamientos de hemodiálisis. En este tipo de talleres el acompañamiento pedagógico propicia espacios de creatividad, como modo de transitar  el rigor del tratamiento, incrementando con esta práctica los recursos del alumno para atravesar situaciones difíciles. 
Es fácil deducir el importante papel que juegan en la construcción de estos abordajes  tanto las áreas curriculares como el área ajedrez cuya comprensión de los fenómenos lúdicos, sociales y deportivos es de un valor inestimable para la dinámica de estos espacios. 
El ajedrez se adapta con facilidad a las múltiples facetas que encontramos en la actividad educativa en hospitales; tanto en los abordajes que se realizan en salas de espera proponiendo actividades circunstanciales que colaboren a mitigar la ansiedad del alumno como así también puede participar de abordajes profundos y extendidos en el tiempo donde el alumno realiza avances significativos en el conocimiento ajedrecístico con vistas a reintegrarse ventajosamente a su escuela de origenvi 
El maestro de ajedrez se puede integrar también con naturalidad a equipos compuestos con diversas áreas escolares que abordan segmentos específicos del alumnado hospitalario y cuyos objetivos están asociados a una determinada característica médica o vivencial de los alumnos. De este modo colabora en enriquecer los objetivos y recursos de diversos abordajes como por ejemplo  talleres para adolescentes, para alumnos que sufren E.P.O.C.vii , para alumnos con trastornos alimentarios, para alumnos insulinodependientes, etc. 
La educación hospitalaria y domiciliaria, como lo señalamos oportunamente, es un área en continuo avance en la medida que se extiende el consenso social acerca de necesidad hacer efectivo el derecho a la educación del niño hospitalizado. Es también una modalidad naturalmente abierta a la investigación pedagógica que permita ampliar su gama de abordajes e incluir a través de las adaptaciones curriculares pertinentes todos los recursos que ofrece nuestro sistema educativo. 
Seguramente el feliz encuentro  del ajedrez escolar y la educación hospitalaria y domiciliaria nos brindará en lo futuro muchas más satisfacciones y significará un aporte para colaborar a extender la red de apoyo pedagógico para el alumno  que atraviesa una situación crítica vinculada a su salud.
lozano miguel:  mxaxl@hotmail.com

jueves, 15 de diciembre de 2016

Si los que ganan escriben la historia, entonces hay otra historia

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Antonio Machado
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Anales y narraciones para un Ajedrez Educativo en un fin de ciclo

HOY

Quince de noviembre de 2016. Un día quizá como tantos, pero con la clarividencia que me siento a escribir  con  una escéptica desazón, ante el hecho concluido de la devastación de las Acciones y Programas de la Dirección Nacional de Políticas Socioeducativas del Ministerio de Educación de la Nación, lo que también ha implicado la  propia liquidación operativa de la DNPS, como una eficaz herramienta de trabajo para la inclusión y la calidad educativa de las poblaciones que adolecen o han adolecido de oportunidades para conocer y sentir aquello que te puede dar un destino.
Causa indignación ver el estado actual de nuestra querida DNPS, que cobijara hasta fines de 2015, un importante número de Programas, que en su recorrido y desarrollo, trasladaron a la patria educativa un significativo flujo de acciones, emprendimientos y actividades, destinados a reparar, corregir y compensar la profunda desigualdad que tiene nuestro país en el acceso a los bienes culturales de todo tipo. Fue una sentida tarea de democratizar el conocimiento, despertar y sostener vocaciones, soterradas por la injusta distribución de bienes materiales y disposiciones espirituales, que en conjunto contribuyen decisivamente a que los individuos puedan tener un lugar en el mundo. Se trataba en principio de recuperar el rostro, la palabra y la emoción de niños, jóvenes y adultos para hacerlos más visibles y humanos.

Golpe a golpe, verso a verso

La Dirección cobijó hasta finales del 2015 un importante número de Programas e iniciativas que en conjunto contribuyeron a un significativo enriquecimiento y fortalecimiento en las personas en su capacidad de sentir y expresar su sensibilidad, sus deseos sus gustos, su inteligencia. Apreciar el mundo y al mismo tiempo poder inventarlo era educar sentimientos, emociones y razones, para que tuvieran la posibilidad de vivenciar experiencias significativas y trascendentes, particularmente para una vida comunitaria más generosa, solidaria, justa y diversa.

Al solo efecto de poder mencionarlos, hacerlos conocer y otorgarles un generoso reconocimiento, estos Programas y líneas de intervención de la DNPS fueron:  Centro de Actividades Infantiles (CAI), Desarrollo Infantil, Turismo Educativo, Centro de Actividades Juveniles (CAJ), Mesas Socioeducativas, Red de Organizaciones Sociales, Orquestas y Coros, Apoyo para Escuelas Albergue, Aporte para la Movilidad, Apoyo para Educación Especial,  Fondo para Equipamiento Deportivo, Apoyo a Escuelas de Personal Único y Grados Agrupados, Parlamento Juvenil del Mercosur, Centros de Estudiantes, Muestras Gráficas Itinerantes, Educación Solidaria, Ajedrez Educativo, Escuela, teatro y comunidad, Libros, Becas.

 Un Programa de Ajedrez Educativo

En la intuición, de que una valoración distinta e instrumental de los Programas de la DNPS se hacía presente con el advenimiento del nuevo gobierno de Cambiemos, quiero recordar algunos de los párrafos de lo escrito por mí en aquel diciembre de 2015, ya con el presentimiento de la necesidad de dejar testimonio  e inventario de nuestro Programa de Ajedrez

“Habiendo pasado trece años desde su creación,  el Programa Nacional de Ajedrez Educativo, reconoce para sí haber transitado por una etapa de construcción y consolidación, que actualmente le permite una presencia activa y en desarrollo en cada una de las 24 Provincias de nuestro país. Si bien el mosaico no es uniforme y hay particularidades y variaciones en este devenir, que responden a la diversidad de situaciones provinciales, en cuanto al tiempo de instalación y posibilidades de gestión de sus respectivos Programas, hemos podido en este tiempo primigenio y original, elaborar en forma consensuada, una agenda de metas y aspiraciones, que representan a un colectivo de voluntades, que se traducen en una multiplicidad de tareas y logros compartidos y en una importante movilización de recursos materiales, humanos y financieros”.
“En definitiva podemos decir que hay una primera tarea concluida pero no finalizada, en el sentido que lo hecho ha labrado un camino de realizaciones, pero también de preguntas e inquietudes, que nos plantean el desafío de crear una agenda renovada, que preserve lo hecho y que nos abra a nuevas posibilidades de avance, para en algunos casos reforzar y en otros casos crear y recrear, líneas de trabajo que refuercen el compromiso  socio-educativo del programa.
En tal sentido hay una agenda de trabajo por delante, etc,etc."

También me preguntaba  sobre la necesidad de equilibrar el diseño de nuestras acciones y propuestas, yendo más allá de lo escolar como expresión educativa,  y abrir más el campo de lo pedagógico y formativo a las múltiples dimensiones de la vida social, para no quedar presos de las particularidades de la tradición escolar, su gramática y sistema.

Eran preguntas, inquietudes y necesidades para el nuevo tiempo que se inauguraba con esta nueva conducción política   y que nos reclamaba la responsabilidad de renovar nuestra creatividad y sentido de la oportunidad, siempre pensando que los fundamentos de nuestro Programa no eran una cuestión de fe, sino de reflexión crítica sobre las posibilidades que brinda la enseñanza del ajedrez desde un punto de vista socioeducativo. En este sentido y en base a la experiencia acumulada nos acuciaba la necesidad de repensar ciertas contradicciones que aparecían como límites al desarrollo del Programa. Eran límites artificial y arbitrariamente construidos y que ponían en entredicho y segmentaban una práctica que al ser social era global. Desarrollos propios de su naturaleza de juego y deporte, no eran necesariamente contradictorios con la necesidad de posibilitar desde su aprendizaje y práctica, el pasaje a la creación de una ética de la responsabilidad, como tampoco  negar oportunidades para el desarrollo de un pensamiento reflexivo y autoconsciente de si mismo, de nodo que replicara e incentivara prácticas consecuentes con su carácter y exigencia de investigación, ciencia, lógica y creatividad. En este sentido podía el ajedrez ejercer una influencia positiva para la liberación de tabúes y superación de ataduras.

Caminante no hay camino, solo estelas en la mar

Han pasado diez meses de aquellas cavilaciones, los Programas y su gente han sido expulsados y la DNPS convertida en un simulacro de lo que era. Las intenciones de trabajo y continuidad destruidas, la gente expulsada de sus lugares de trabajo, todo a cambio de absurdos argumentos de orden y eficiencia administrativa. En realidad había que abolir aquellas herramientas que podían dar a la gente la posibilidad de pensar por sí mismas y ser protagonistas de su propia historia. Sin embargo tras esta destrucción queda el aprendizaje de una época y el calor de sentirse cerca, aquella intimidad que no se olvida y el repudio a esta extranjería que nos quiere volver a convertir en anónimos.
Por eso estas líneas, para que se sepa la verdad, oculta en el enmascaramiento y la retórica actual del establishment y de los medios hegemónicos al servicio de esta desarticulación de la conciencia de una educación liberadora .

Por si no queda claro miremos estos números, que no son exhaustivos pero reflejan dos momentos bien marcados en el desempeño del Programa.

Durante el 2015 el Programa Nacional de Ajedrez Educativo, organizó, coordinó y colaboró en 31 eventos, que se realizaron desde Tierra del Fuego a Salta, con la participación de casi 6.000  alumnos y alumnas de escuelas públicas. Se entregaron aproximadamente 20.000 libros y juegos a escuelas y colegios del estado, Bibliotecas públicas, Escuelas Municipales, Escuelas carcelarias, Centros de Jubilados y Asociaciones comunitarias.

Durante el 2016 los eventos fueron 4, y participaron 675 alumnos. Se entregaron unos 200 juegos y algunos libros, rezagos del 2015. La pizarra de actividades, que colgaba en nuestra oficina y anticipaba lo que venía, casi en blanco reflejaba anotaciones menguadas para una realidad mezquina. Promesas y ausencias en un itinerario sin gloria.

Todo está clarísimo. La permanente falta de tareas, las horas en blanco, eran el prolegómeno de los argumentos falaces que solo aspiraban a desmantelar ese foco de resistencia al olvido.

Desde el mes de setiembre Enrique Samar y quien esto escribe ya no pertenecemos a lo que queda del Programa de Ajedrez. Nuestro respeto y cordial saludos a todos aquellos, a los que conocimos y a los que no, a los que desde hace 13 años compartieron esta ilusión de saber que del otro lado del tablero estabas tú, con tus sueños, tus deseos, tus miedos y tus esperanzas, animándote a  expresar y decir esa palabra que establece un puente indestructible,  el de los afectos compartidos.

 

jueves, 8 de septiembre de 2016

Don Felix, ajedrecista, en mesas pobladas de aprendices



El 8 de febrero el diario digital www.inforegion.com.ar/.../el-ajedrez-llego-de-nuevo-a-presidente-peron retrataba en su publicación la actividad de ajedrez en el Parido de Presidente Perón, con el epígrafe; el ajedrez llego para quedarse.
La nota rescataba la figura y tarea de Don Félix Fernàndez, abnegado difusor, organizador y docente de ajedrez  en aquella comarca. Don Fèlix ,como se lo conocía, se fue fìsicamente a los 84 años, en este agosto de 2016. Pero su recuerdo y tarea sobreviven en cada rincón de su amado terruño, donde palpita la llama del ajedrez. He aquí un extracto de aquella nota:
 “Nos aguardan para que nosotros pongamos en actividad un programa para enseñar el juego de ajedrez a los chicos en las escuelas, y que sea pedagógico. O sea, que prestemos un programa completo, de práctica y estudio, e incluso tomarles examen y evaluarlos”, detalló. 
El ajedrecista, entusiasmado sobre la posibilidad de enseñar a los jóvenes, exclamó que “lo más importante hoy en día es la juventud”.
"Me he dedicado a enseñar ajedrez a gente grande en centros de jubilados, ahora queremos que aprendan los chicos”,

En sus palabras esta el reflejo de una pasión que fue inagotable y que tuvo reconocimiento por el Ministerio de Educación de entonces y que se reflejo en una nota publicada en Educar en abril de 2009: http://portal.educ.ar/debates/eid/ajedrez/variedades/felix.phphttp:

Don Félix no era de los que jugaban bien, según la valoración del ámbito especializado del juego, pero enseño a pensar bien, porque enseño amor por el aprendizaje, compromiso  y valores consustaciados con el respeto a las reglas y la sana convivencia.

Apenas si lo conocí personalmente, pero me queda su voz, de cuando hablamos algunas veces por teléfono, y me sigue sonando esa cristalina alegría de empujar y ganar un futuro, màs lúcido y razonable desde la vertiente del ajedrez..