miércoles, 15 de marzo de 2017

Ajedrez escolar en entornos hospitalarios

El siguiente artículo del Lic. en Psicologia, Miguel Lozano,  constituye un aporte y una mirada, lúcida y fecunda, sobre las posibilidades que brinda el ajedrez como recurso para la construcción de espacios de juego, que se abren a la formación de saberes y mitigan la angustia de niños y jóvenes en situación hospitalaria

Ajedrez escolar en entornos hospitalarios. Una “variante” para jugar en las fronteras de la pedagogía. 

Breve historia de la inclusión del ajedrez escolar en educación hospitalaria. 
De los muchos discursos que intentan despejar la especificidad de la tarea docente quizás el más adecuado para ilustrar la inclusión del ajedrez en el ámbito escolar sea aquel que reconoce la sensibilidad al cambio social como uno de los atributos fundamentales de la institución escuela. 
Ocurre que a diferencia de otras profesiones las comunidades educativas (materia prima sobre la cual el docente ejerce su actuación) están sujetas a un cambio permanente lo cual exige una constante reflexión acerca de las estrategias y prácticas docentes.   
A poco que analicemos este tipo de cambios a los cuales el sistema educativo debe responder  llegaremos al reconocimiento de un marco muy variable, en donde los cambios en la estructura socioeconómica a nivel mundial ha modificado marcadamente nuestro estilo de vida,  así solemos dedicar no poco tiempo en las jornadas institucionales a intentar reposicionar nuestro rol frente a las enormes mutaciones que han sufrido  la estructura y dinámica familiar en las últimas décadas.  
La necesidad de construir propuestas pedagógicas significativas, capaces de generar espacios donde los alumnos puedan desplegar sus recursos potenciales y apropiarse de los saberes socialmente valorados se vuelve, a causa de este entorno cambiante, una compleja tarea que reviste la máxima importancia.  
De este modo quien pretenda planificar una oferta educativa adecuada deberá demostrar poseer la suficiente ductilidad para descentrarse de sus concepciones más preciadas  acerca de lo educativo en aras de un ejercicio constante de búsqueda creativa de nuevas opciones de relación entre los valores que deseamos trasmitir y la circunstancia vivencial de los sujetos de aprendizaje que abordamos.  
Sin duda el más preocupante de estos cambios para el tema que nos ocupa es la pérdida de espacios infantiles tanto en relación al tiempo compartido con adultos significativos, como en los espacios protegidos por estos donde desarrollar el juego y la creatividad. Veredas, patios de juego, potreros, clubes barriales, la familia compartiendo el juego de mesa, se van transformando rápidamente en postales nostálgicas de un pasado que se aleja.       
En la ciudad de Buenos Aires el plan de ajedrez escolar comenzó como resultado de estas búsquedas. Sus  primeros pasos surgieron promediando los años 80, cuando un grupo de entrenadores de ajedrez que participaban en instituciones deportivas fue convocado a participar activamente en un movimiento pedagógicoi que buscaba incluir en el ámbito escolar toda una serie de actividades formativas consideradas de apoyo o complementarias y que antiguamente se desarrollaban en dispositivos extraescolares.  
La idea que sostenía este intento de integrar a la oferta escolar estas actividades tradicionalmente asociadas a clubes e instituciones de fomento de lo social, era responder a los cambios en la estructura social y familiar que limitaban las posibilidades de un número creciente de alumnos para acceder a este tipo de conocimientos complementarios al estilo tradicional. Comenzó de este modo  el fructífero intercambio de saberes que dio lugar al  desarrollo paulatino del ajedrez escolar tal como lo conocemos hoy.  
En poco tiempo la demanda de docentes de ajedrez fue aumentando de manera sostenida y como podrán imaginarse fueron apareciendo también las primeras demandas de abordajes en el área especialii.  
Surgen de este modo las primeras experiencias en entornos de educación domiciliaria y hospitalaria y comienza a configurarse hacia el interior del plan de ajedrez un equipo docente especializado para llevar adelante este tipo de abordajes. 
La participación en instituciones de modalidad especial, domiciliaria u hospitalaria además de respetar el derecho del niño a la educación, enriquece la comprensión acerca de la diversidad que se presenta en muchas otras partes del sistema educativo en donde el plan de ajedrez interviene y posibilita una reflexión permanente acerca de las necesidades educativas de los alumnos por parte de los equipos docentes.iii  
La educación hospitalaria y domiciliaria es una modalidad en franco proceso de expansión en nuestro país y en el mundo entero. El desarrollo de las sociedades modernas ligadas a ideales democráticos reconoce cada vez más la importancia de establecer abordajes capaces de hacer efectivo el derecho a la continuidad educativa del niño en situación de hospitalización o en el tramo de convalecencia domiciliaria y se orientan decisivamente hacia la apertura a la diversidad en el planeamiento estructural del esfuerzo educativo. 
El alumno que encontramos. 
Desde el punto de vista de adaptar la propuesta escolar a las necesidades educativas del niño hospitalizado, la modalidad hospitalaria y domiciliaria cuenta con el mayor rango de diversidad de situaciones de aprendizaje que podemos encontrar en el sistema educativo. 
El alumno y su familia transitan al momento del encuentro con el maestro hospitalario las vicisitudes de una internación motivada por una afección orgánica. Tal situación, se traduce en una imposibilidad para sostener factores estructurantes y determinantes en su proyecto de vida. 
Lejanía del lugar y escuela de origen, separación de familiares, amigos, imposibilidad para realizar las actividades y juegos a las que estaba acostumbrado; son algunas de las consecuencias habituales de la necesidad de trasladarse a un centro de salud urbano para realizar un tratamiento médico de cierta complejidad.  
De acuerdo con la seriedad de la problemática de salud, el tiempo de duración de este tránsito hospitalario puede extenderse desde unos pocos días hasta meses o incluso años con períodos intermitentes de internación y tratamientos ambulatorios. 
Si interpretamos adecuadamente este cuadro de situación, nos será fácil comprender por qué el eje central de la actividad de las  escuelas hospitalarias/domiciliarias consiste en  sostener el “vínculo educativo” a través de los diferentes escenarios que se presenten en relación al cuidado de la salud. 
La tarea  de preservar el vínculo con el sistema educativo puesto en riesgo por la hospitalización implica una reflexión permanente sobre cómo adaptar la propuesta pedagógica a la situación vivencial del alumno y a partir de esta reflexión despejar los caminos para construir una “red” que contribuya al sostenimiento pedagógico del niño hospitalizado, apoyando la participación de todos los actores significativos en la nueva realidad que atraviesa, padres, docentes, médicos, enfermeros, miembros de la escuela de origen, etc. 
En el abordaje hospitalario  la articulación de los recursos de que dispone el sistema educativo, la institución de salud y los componentes conservados del proyecto educativo familiar  serán la clave para el desarrollo de una red consistente en acciones inter e intra institucionales “pensadas” para acompañar al alumno hospitalizado en el tramo de su internación  y redefinir de una manera adecuada a su situación actual el citado proyecto educativo. 
El lugar de la creatividad y lo lúdico en educación hospitalaria. Aportes del maestro de ajedrez. 
Si hemos sido capaces de explicar la enorme importancia que tiene para la educación hospitalaria la preservación del vínculo del niño y su familia con la institución escuela en tanto estructurante esencial del proceso socializador, nos será fácil comprender que su rol se extiende hacia ser un factor de difusión y realización de los derechos del niño hospitalizadoiv en su comunidad educativa. 
Esta intención implica contribuir con todos los medios a su disposición a disminuir los aspectos de la hospitalización que menoscaban la posibilidad de acceso del  alumno a lo educativo y lo social. 
No se tratará de la mera repetición de algún programa escolar “como si nada pasara” al pie de la cama del niño que sufre. Muy por el contrario el maestro hospitalario se involucra profundamente con el desarrollo de los potenciales de salud presentes en el alumno y a partir de ellos  propone las ayudas que instituirán su aula hospitalaria a partir de los recursos existentes en la situación de  internación  del niño. 
Dado el estado vulnerable del alumno, la educación hospitalaria pondrá un énfasis especial en mejorar tanto como sea posible el tránsito hospitalario del niño y sus acompañantes. Una de las preocupaciones fundamentales en este sentido será que el niño pueda capitalizar los períodos de descanso presentes en su tratamiento. Muchas veces la ansiedad que despiertan los procedimientos médicos, los trastornos físicos, el diagnóstico de gravedad, el desarraigo y la añoranza de seres queridos inciden negativamente en la capacidad del niño para apropiarse de manera autónoma de los momentos propiciados por el equipo de salud para el descanso, la educación y la recreación, promoviendo en su lugar una espera angustiada que debilita las posibilidades físicas, anímicas e intelectuales del alumno. 
Es por esto que el acompañamiento educativo de la escuela no se limita exclusivamente a lo programático sino que asume cada vez que sea necesaria la organización de los espacios de recreación adecuados al momento del tratamiento médico que atraviesa el alumno. Muchas veces estos espacios son convenidos en conjunto con el equipo de salud y se instituyen al interior de los procedimientos médicos. Podríamos citar a modo de ejemplo talleres lúdico-creativos que se realizan durante la medicación oncológica o durante los tratamientos de hemodiálisis. En este tipo de talleres el acompañamiento pedagógico propicia espacios de creatividad, como modo de transitar  el rigor del tratamiento, incrementando con esta práctica los recursos del alumno para atravesar situaciones difíciles. 
Es fácil deducir el importante papel que juegan en la construcción de estos abordajes  tanto las áreas curriculares como el área ajedrez cuya comprensión de los fenómenos lúdicos, sociales y deportivos es de un valor inestimable para la dinámica de estos espacios. 
El ajedrez se adapta con facilidad a las múltiples facetas que encontramos en la actividad educativa en hospitales; tanto en los abordajes que se realizan en salas de espera proponiendo actividades circunstanciales que colaboren a mitigar la ansiedad del alumno como así también puede participar de abordajes profundos y extendidos en el tiempo donde el alumno realiza avances significativos en el conocimiento ajedrecístico con vistas a reintegrarse ventajosamente a su escuela de origenvi.  
El maestro de ajedrez se puede integrar también con naturalidad a equipos compuestos con diversas áreas escolares que abordan segmentos específicos del alumnado hospitalario y cuyos objetivos están asociados a una determinada característica médica o vivencial de los alumnos. De este modo colabora en enriquecer los objetivos y recursos de diversos abordajes como por ejemplo  talleres para adolescentes, para alumnos que sufren E.P.O.C.vii , para alumnos con trastornos alimentarios, para alumnos insulinodependientes, etc. 
La educación hospitalaria y domiciliaria, como lo señalamos oportunamente, es un área en continuo avance en la medida que se extiende el consenso social acerca de necesidad hacer efectivo el derecho a la educación del niño hospitalizado. Es también una modalidad naturalmente abierta a la investigación pedagógica que permita ampliar su gama de abordajes e incluir a través de las adaptaciones curriculares pertinentes todos los recursos que ofrece nuestro sistema educativo. 
Seguramente el feliz encuentro  del ajedrez escolar y la educación hospitalaria y domiciliaria nos brindará en lo futuro muchas más satisfacciones y significará un aporte para colaborar a extender la red de apoyo pedagógico para el alumno  que atraviesa una situación crítica vinculada a su salud.
lozano miguel:  mxaxl@hotmail.com

jueves, 15 de diciembre de 2016

Si los que ganan escriben la historia, entonces hay otra historia

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Antonio Machado
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Anales y narraciones para un Ajedrez Educativo en un fin de ciclo

HOY

Quince de noviembre de 2016. Un día quizá como tantos, pero con la clarividencia que me siento a escribir  con  una escéptica desazón, ante el hecho concluido de la devastación de las Acciones y Programas de la Dirección Nacional de Políticas Socioeducativas del Ministerio de Educación de la Nación, lo que también ha implicado la  propia liquidación operativa de la DNPS, como una eficaz herramienta de trabajo para la inclusión y la calidad educativa de las poblaciones que adolecen o han adolecido de oportunidades para conocer y sentir aquello que te puede dar un destino.
Causa indignación ver el estado actual de nuestra querida DNPS, que cobijara hasta fines de 2015, un importante número de Programas, que en su recorrido y desarrollo, trasladaron a la patria educativa un significativo flujo de acciones, emprendimientos y actividades, destinados a reparar, corregir y compensar la profunda desigualdad que tiene nuestro país en el acceso a los bienes culturales de todo tipo. Fue una sentida tarea de democratizar el conocimiento, despertar y sostener vocaciones, soterradas por la injusta distribución de bienes materiales y disposiciones espirituales, que en conjunto contribuyen decisivamente a que los individuos puedan tener un lugar en el mundo. Se trataba en principio de recuperar el rostro, la palabra y la emoción de niños, jóvenes y adultos para hacerlos más visibles y humanos.

Golpe a golpe, verso a verso

La Dirección cobijó hasta finales del 2015 un importante número de Programas e iniciativas que en conjunto contribuyeron a un significativo enriquecimiento y fortalecimiento en las personas en su capacidad de sentir y expresar su sensibilidad, sus deseos sus gustos, su inteligencia. Apreciar el mundo y al mismo tiempo poder inventarlo era educar sentimientos, emociones y razones, para que tuvieran la posibilidad de vivenciar experiencias significativas y trascendentes, particularmente para una vida comunitaria más generosa, solidaria, justa y diversa.

Al solo efecto de poder mencionarlos, hacerlos conocer y otorgarles un generoso reconocimiento, estos Programas y líneas de intervención de la DNPS fueron:  Centro de Actividades Infantiles (CAI), Desarrollo Infantil, Turismo Educativo, Centro de Actividades Juveniles (CAJ), Mesas Socioeducativas, Red de Organizaciones Sociales, Orquestas y Coros, Apoyo para Escuelas Albergue, Aporte para la Movilidad, Apoyo para Educación Especial,  Fondo para Equipamiento Deportivo, Apoyo a Escuelas de Personal Único y Grados Agrupados, Parlamento Juvenil del Mercosur, Centros de Estudiantes, Muestras Gráficas Itinerantes, Educación Solidaria, Ajedrez Educativo, Escuela, teatro y comunidad, Libros, Becas.

 Un Programa de Ajedrez Educativo

En la intuición, de que una valoración distinta e instrumental de los Programas de la DNPS se hacía presente con el advenimiento del nuevo gobierno de Cambiemos, quiero recordar algunos de los párrafos de lo escrito por mí en aquel diciembre de 2015, ya con el presentimiento de la necesidad de dejar testimonio  e inventario de nuestro Programa de Ajedrez

“Habiendo pasado trece años desde su creación,  el Programa Nacional de Ajedrez Educativo, reconoce para sí haber transitado por una etapa de construcción y consolidación, que actualmente le permite una presencia activa y en desarrollo en cada una de las 24 Provincias de nuestro país. Si bien el mosaico no es uniforme y hay particularidades y variaciones en este devenir, que responden a la diversidad de situaciones provinciales, en cuanto al tiempo de instalación y posibilidades de gestión de sus respectivos Programas, hemos podido en este tiempo primigenio y original, elaborar en forma consensuada, una agenda de metas y aspiraciones, que representan a un colectivo de voluntades, que se traducen en una multiplicidad de tareas y logros compartidos y en una importante movilización de recursos materiales, humanos y financieros”.
“En definitiva podemos decir que hay una primera tarea concluida pero no finalizada, en el sentido que lo hecho ha labrado un camino de realizaciones, pero también de preguntas e inquietudes, que nos plantean el desafío de crear una agenda renovada, que preserve lo hecho y que nos abra a nuevas posibilidades de avance, para en algunos casos reforzar y en otros casos crear y recrear, líneas de trabajo que refuercen el compromiso  socio-educativo del programa.
En tal sentido hay una agenda de trabajo por delante, etc,etc."

También me preguntaba  sobre la necesidad de equilibrar el diseño de nuestras acciones y propuestas, yendo más allá de lo escolar como expresión educativa,  y abrir más el campo de lo pedagógico y formativo a las múltiples dimensiones de la vida social, para no quedar presos de las particularidades de la tradición escolar, su gramática y sistema.

Eran preguntas, inquietudes y necesidades para el nuevo tiempo que se inauguraba con esta nueva conducción política   y que nos reclamaba la responsabilidad de renovar nuestra creatividad y sentido de la oportunidad, siempre pensando que los fundamentos de nuestro Programa no eran una cuestión de fe, sino de reflexión crítica sobre las posibilidades que brinda la enseñanza del ajedrez desde un punto de vista socioeducativo. En este sentido y en base a la experiencia acumulada nos acuciaba la necesidad de repensar ciertas contradicciones que aparecían como límites al desarrollo del Programa. Eran límites artificial y arbitrariamente construidos y que ponían en entredicho y segmentaban una práctica que al ser social era global. Desarrollos propios de su naturaleza de juego y deporte, no eran necesariamente contradictorios con la necesidad de posibilitar desde su aprendizaje y práctica, el pasaje a la creación de una ética de la responsabilidad, como tampoco  negar oportunidades para el desarrollo de un pensamiento reflexivo y autoconsciente de si mismo, de nodo que replicara e incentivara prácticas consecuentes con su carácter y exigencia de investigación, ciencia, lógica y creatividad. En este sentido podía el ajedrez ejercer una influencia positiva para la liberación de tabúes y superación de ataduras.

Caminante no hay camino, solo estelas en la mar

Han pasado diez meses de aquellas cavilaciones, los Programas y su gente han sido expulsados y la DNPS convertida en un simulacro de lo que era. Las intenciones de trabajo y continuidad destruidas, la gente expulsada de sus lugares de trabajo, todo a cambio de absurdos argumentos de orden y eficiencia administrativa. En realidad había que abolir aquellas herramientas que podían dar a la gente la posibilidad de pensar por sí mismas y ser protagonistas de su propia historia. Sin embargo tras esta destrucción queda el aprendizaje de una época y el calor de sentirse cerca, aquella intimidad que no se olvida y el repudio a esta extranjería que nos quiere volver a convertir en anónimos.
Por eso estas líneas, para que se sepa la verdad, oculta en el enmascaramiento y la retórica actual del establishment y de los medios hegemónicos al servicio de esta desarticulación de la conciencia de una educación liberadora .

Por si no queda claro miremos estos números, que no son exhaustivos pero reflejan dos momentos bien marcados en el desempeño del Programa.

Durante el 2015 el Programa Nacional de Ajedrez Educativo, organizó, coordinó y colaboró en 31 eventos, que se realizaron desde Tierra del Fuego a Salta, con la participación de casi 6.000  alumnos y alumnas de escuelas públicas. Se entregaron aproximadamente 20.000 libros y juegos a escuelas y colegios del estado, Bibliotecas públicas, Escuelas Municipales, Escuelas carcelarias, Centros de Jubilados y Asociaciones comunitarias.

Durante el 2016 los eventos fueron 4, y participaron 675 alumnos. Se entregaron unos 200 juegos y algunos libros, rezagos del 2015. La pizarra de actividades, que colgaba en nuestra oficina y anticipaba lo que venía, casi en blanco reflejaba anotaciones menguadas para una realidad mezquina. Promesas y ausencias en un itinerario sin gloria.

Todo está clarísimo. La permanente falta de tareas, las horas en blanco, eran el prolegómeno de los argumentos falaces que solo aspiraban a desmantelar ese foco de resistencia al olvido.

Desde el mes de setiembre Enrique Samar y quien esto escribe ya no pertenecemos a lo que queda del Programa de Ajedrez. Nuestro respeto y cordial saludos a todos aquellos, a los que conocimos y a los que no, a los que desde hace 13 años compartieron esta ilusión de saber que del otro lado del tablero estabas tú, con tus sueños, tus deseos, tus miedos y tus esperanzas, animándote a  expresar y decir esa palabra que establece un puente indestructible,  el de los afectos compartidos.

 

jueves, 8 de septiembre de 2016

Don Felix, ajedrecista, en mesas pobladas de aprendices



El 8 de febrero el diario digital www.inforegion.com.ar/.../el-ajedrez-llego-de-nuevo-a-presidente-peron retrataba en su publicación la actividad de ajedrez en el Parido de Presidente Perón, con el epígrafe; el ajedrez llego para quedarse.
La nota rescataba la figura y tarea de Don Félix Fernàndez, abnegado difusor, organizador y docente de ajedrez  en aquella comarca. Don Fèlix ,como se lo conocía, se fue fìsicamente a los 84 años, en este agosto de 2016. Pero su recuerdo y tarea sobreviven en cada rincón de su amado terruño, donde palpita la llama del ajedrez. He aquí un extracto de aquella nota:
 “Nos aguardan para que nosotros pongamos en actividad un programa para enseñar el juego de ajedrez a los chicos en las escuelas, y que sea pedagógico. O sea, que prestemos un programa completo, de práctica y estudio, e incluso tomarles examen y evaluarlos”, detalló. 
El ajedrecista, entusiasmado sobre la posibilidad de enseñar a los jóvenes, exclamó que “lo más importante hoy en día es la juventud”.
"Me he dedicado a enseñar ajedrez a gente grande en centros de jubilados, ahora queremos que aprendan los chicos”,

En sus palabras esta el reflejo de una pasión que fue inagotable y que tuvo reconocimiento por el Ministerio de Educación de entonces y que se reflejo en una nota publicada en Educar en abril de 2009: http://portal.educ.ar/debates/eid/ajedrez/variedades/felix.phphttp:

Don Félix no era de los que jugaban bien, según la valoración del ámbito especializado del juego, pero enseño a pensar bien, porque enseño amor por el aprendizaje, compromiso  y valores consustaciados con el respeto a las reglas y la sana convivencia.

Apenas si lo conocí personalmente, pero me queda su voz, de cuando hablamos algunas veces por teléfono, y me sigue sonando esa cristalina alegría de empujar y ganar un futuro, màs lúcido y razonable desde la vertiente del ajedrez.. 

martes, 30 de agosto de 2016

El uso del ajedrez para la inclusión de personas ciegas

Este interesante vídeo nos fue enviado por el ex-coordinador del Programa Provincial de ajedrez educativo de Mendoza, que nos muestra el aprendizaje y la práctica del ajedrez como elemento de socialización y crecimiento intelectual de personas ciegas. El Programa Nacional de Ajedrez Educativo da cobertura y apoyo económico a estas iniciativas a través del convenio para la cooperación, firmado con la Asociación de Ajedrecistas Ciegos Unidos de la Argentina (ACUA).

viernes, 8 de julio de 2016

Una mirada al Programa de Ajedrez

Hemos recibido y publicamos este interesante artículo de Sofía Maggi, donde reflexiona sobre      los alcances y posibilidades del Programa de Ajedrez, del Ministerio de Educación y Deportes de la  Nación.
Creemos que los conceptos vertidos en el mismo son incitantes,para el fecundo e inquietante ejercicio de volver a pensar en los fundamentos de aquello que se hace.
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PROGRAMA NACIONAL DE AJEDREZ EDUCATIVO

Me he propuesto, como trabajo final, reflexionar sobre el programa nacional de ajedrez educativo, en atención, no solo a lo interesante del mismo, sino como forma de articular conceptos y conocimientos abstractos para alcanzar la ansiada igualdad.
El programa en cuestión, en principio, está dirigido a promover la inclusión en el acceso a la escuela por cuanto proclama generar espacios de aprendizaje distintos a los tradicionales. Sin embargo, la verdad es que entiendo que es una extraordinaria estrategia de inclusión como inscripción ampliación cultural, como veremos más abajo. 
Entiendo que analizar el programa nos impone explayarnos sobre las características que expresamente declama, los conceptos que subyacen, sus potencialidades y también las críticas que le corresponden.
Comencemos entonces desde el abordaje “de afuera hacia adentro” (de la escuela), que propone.
sin lugar a dudas, apuntar a la inclusión a través de una actividad “lúdica”, y particularmente apasionante como es el ajedrez, es siempre una buena idea. Las fichas blancas y negras y unas reglas de juego claras, nos sirven de marco de partida para elaborar toda una estrategia educativa que promueva un concepto muchas veces olvidado, no solo por los alumnos, sino también por los docentes y el sistema educativo en general con una “gramática escolar” (nefasta si no se la pone en permanente tensión), como es la igualdad.
El programa, como tiene expresamente consagrado, apunta a promover la práctica de la disciplina en todos los niveles y modalidades del sistema educativo. Pero no solo eso, sino que también prevé su implementación en los centros de educación no formal, abriendo las posibilidades pedagógicas y resignificando las relaciones sociales como punto de partida para el desarrollo de la experiencia educativa.
Vemos en esto la posibilidad real de que distintos individuos, sin importar su origen, a lo largo y lo ancho del país, dispongan de un horizonte común, que se traduce fundamentalmente en “jugar el juego” (más allá de los beneficios concretos que se expondrán más abajo).
“El ajedrez contribuye a mejorar la capacidad de abstracción, concentración y planificación, generando competencias y destrezas que hacen a la formación integral de niños, niñas, adolescentes y jóvenes…” dice expresamente el programa y lo comparto.
Sin lugar a dudas la práctica del ajedrez genera beneficios en los practicantes. Sobre todo en cuanto las capacidades cognitivas, las que se ven mejoradas a partir de la utilización focalizada de la mente, lo que redunda en una formación integral más plena.
Además, como actividad política que significa el acto educativo, entiendo que la promoción de esta actividad “iguala”; permite que todos los alumnos dispongan de las mismas armas y breguen por su auto superación. Después de todo, hasta qué punto podemos desconocer que  el hombre es una voluntad servida por una inteligencia (Ranciere Jacques, 2003)
Como vimos a lo largo de los textos y las clases, la sociedad actual, a partir de fenómenos históricos generados en el siglo XX pone en juego múltiples intereses que colisionan. El ajedrez, nos invita a ver más allá del canto de las sirenas de la sociedad del consumo desmedido, las relaciones fugaces y prejuicio hacia las personas por su imagen. El juego se va a dar en un pie de igualdad. Y los contendientes se verán igualados a partir de que sorteen “blancas o negras”.
“(…) a la vez que les permiten fortalecer su trayectoria escolar. En esta misma línea, la práctica de este juego requiere tranquilidad, dedicación y estudio. La misma permite desarrollar el pensamiento teórico y la capacidad crítica...” continua el texto del programa.
Reitero que concuerdo completamente en cuanto a los beneficios que produce la práctica del ajedrez. Concuerdo que permita desarrollar el pensamiento teórico, la capacidad crítica, la abstracción, la prospección, etc. Sin embargo suponer que va a fortalecer su trayectoria escolar por sí mismo, me parece un tanto ingenuo.
Entiendo que el diseño de un programa educativo, como proyección de una política educativa deba tener dicha meta, pero entiendo que debería entenderse (y haberse plasmado en consecuencia) como una herramienta complementaria en la experiencia educativa.
Porque si hablamos a los largo del curso de resignificar la escolaridad, modificar la gramática escolar, etc. para lograr una verdadera inclusión de los excluidos, haciendo una revisión cabal de las situación actual, el programa debería plantearlo desde lo que es: “una herramienta extremadamente útil para que, acompañada con un cambio en el paradigma de los docentes y las prácticas educativas, todos los alumnos puedan fortalecer su trayectoria escolar”. Pero, si como hemos visto, el discurso (al ponerlo al programa como solución) continúa legitimando las prácticas perimidas que han demostrado su fracaso, nos encontramos con un error desde el inicio.
“El programa promueve la inclusión educativa al generar espacios de juego, recreación y aprendizaje que sostienen la confianza de quienes allí aprenden e intercambian saberes…” En esta frase, se encuentra, sin lugar a dudas el aspecto más promisorio del programa desde lo que aquí nos compete.
Se reconoce no solo que existen otras formas de generar saberes que trascienden las formas áulicas sino también que la experiencia educativa se da a partir de un intercambio de saberes previos, entre sujetos que se tienen confianza.
Más allá del interés personal que me pudo haber llevado a la elección de este programa para la realización del presente, o la trascendencia de la incorporación de espacios que permitan el desarrollo del pensamiento transversal como estadio superador de las practicas actuales, la verdad es que en esta premisa se encuentra expresada de la forma más pura posible el proceso de enseñanza como vinculo relacional entre personas. Personas que confían y se respetan lo suficiente para considerarse iguales e “intercambiar saberes”. Partiendo de sus diferencias, al final, se da un verdadero proceso de enseñanza.
Cuando dice que todos los materiales previstos, serán provistos, nos encontramos, obviamente en presencia de una verdadera voluntad política para el desarrollo del programa. Hablamos de que, a nivel macro, existe una voluntad real en disponer de los recursos materiales y humanos para desarrollar el programa.
Sería de gran utilidad, evaluar cuales han sido los resultados del programa: que recepción ha tenido, desde las escuelas, desde los alumnos y desde las asociaciones civiles o entes civiles que hayan dado acogida a un programa educativo.
El programa continúa exponiendo cuáles son sus objetivos específicos “Convocar a niños, niñas, adolescentes y jóvenes a participar en los espacios de aprendizaje y práctica del juego de ajedrez”; “generar espacios de juego, integración y camaradería a nivel intraescolar e interescolar de niños, niñas, adolescentes y jóvenes de todo el país”; “estimular la creatividad, la abstracción, el diseño de estrategias y la capacidad reflexiva a través del juego”.
Al respecto, más allá de lo que se expuso más arriba, y sin perjuicio que la técnica de redacción podría ser mejorada,  lo más interesante (con excepción del último punto, al que me referiré más abajo), es la idea de “generar espacios”. Generar espacios de interacción e intercambio entre iguales, respetando las diferencias, siempre va a dar como resultado la inclusión.
Pero más allá de eso, y ahondando en concepciones un poco más profundas que las que se refiere el texto, generar espacios a nivel intraescolar resulta interesante si lo pensamos desde tensionar las estructuras. Obligarnos a replantearnos criterios, conceptos, actitudes que damos por sentado (de Larga Duración, al decir de s: ¿por qué clasificamos a los alumnos por edad?, ¿Por qué los espacios áulicos son las aulas?, ¿Por qué una hora de clase (que se supone que es la que sirve), es una hora?  Los espacios de torneos intraescolares de ajedrez no deberían respectar esa “gramática”… Debería en cambio servirnos para hacer introspección.
Por otro lado generar espacios a nivel interescolar implica ampliar la interacción con otros. Aquí es donde podemos coexistir, convivir y, sobre todo, compartir con los otros. En general es cuando nos salimos de la escuela cuando aparece “lo diferente”. Si bien la escuela suele ser el elemento donde el individuo con sus características particulares es excluido (por más que vaya a clases, ya lo sabemos), la realidad es que la convivencia con grupos diferentes, siempre es más enriquecedora, y más aún si comparten la misma actividad y las reglas y el norte que tienen ambos es el mismo.
Y esto aplica también para los docentes. “Tengo ideas cuando quiero” diría Ranciére. Debemos llamarnos a la reflexión…
El último objetivo que tiene el programa es “estimular la creatividad, la abstracción, el diseño de estrategias y la capacidad reflexiva a través del juego”. En realidad, creo que este objetivo se refiere fundamentalmente a los docentes.
Enfrentar los desafíos que implican las problemáticas modernas nos obliga a ser creativos. Dejar de lado las tendencias homogenizantes de antaño y prácticas y concepciones que no se adecuan al contexto histórico actual, nos obligan a brindar nuevas respuestas a nuevos problemas que siempre nos superan.  
Y para ello, nos vemos en la obligación de ser críticos, reflexivos sobre nuestras propias prácticas y elaborar en consecuencias estrategias adecuadas. Reconocer que todos los conceptos pedagógicos, así como nuestras más arraigadas concepciones de la realidad y la vida se encuentran sometidas a permanente tensión, y en consecuencia debemos ser los suficientemente maduros y profesionales para ser críticos y adaptarnos.
Respecto de la estrategia de implementación, vemos que nos encontramos de un programa nacional que se aplica en la institución que lo solicite a través del coordinador provincial.
Se trata en consecuencia de la instrumentación lógica de un Programa Nacional, ya que a partir de la transferencia que realizara en su momento de las escuelas a las provincias, son estas quienes tienen a su cargo la implementación concreta del programa.
Destaco sin embargo que es un particularmente interesante que la Nación aplique este programa en un pie de igualdad a lo largo y ancho del país. Ese es el camino para que las políticas que funcionan, y en consecuencia los programas que sobre ellas se elaboran, beneficien a todos y permitan, aplicando la diversidad de origen, la implementación de los mismos con sus beneficios.-
    
Bibliografía
BRENER, G. “Pensar entre muros”, Novedades Educativas N°224, Agosto, 2009.
CUADERNO 1, “Principios, Metas y Programas”. Dirección Nacional de Políticas Socioeducativas. Ministerio de Educación.  
KOCHEN, Gladys, El concepto de igualdad y sus significados en la década de los 90 en el sistema educativo, Buenos Aires, FLACSO Programa Argentina, 2007
RODRIGUEZ Pedro Gerardo “De nuevo, la justicia”. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (México), vol. XXXII, núm. 4, 4° trimestre, 2002, pp. 5-10, Centro de Estudios Educativos, A.C. México
RANCIÉRE, Jacques (2003). “El maestro ignorante. Cinco lecciones sobre emancipación intelectual”. Buenos Aires: Libros del Zorzal.
ROCKWELL, E. “Tres planos para el estudio de las culturas escolares: el desarrollo humano desde una perspectiva histórico cultural”, en Interações, jan-jun, año/vol. V, número 9. Universidade São Marcos, Sao Paulo, pp. 11-25, 2000.
TATIÁN,  Diego  “Igualdad  como  declaración”.  Cuadernos  del  Inadi,  Nro.  3: La igualdad  como  problema, 2010.

María Sofía Maggi
D.N.I. 29.031.847
     


martes, 31 de mayo de 2016

Ajedrez en la EJC 53 de Avellaneda

El 27 de mayo la Escuela 53 de Jornada Completa de la ciudad de Avellaneda, organizó bajo la conducción de su docente de ajedrez, Mariano Avalos, el habitual torneo Distrital, que repite cada año, con la participación de 90 alumnos, provenientes de la escuela sede y las invitadas participantes. Estuvieron presentes, el coordinador del Programa Nacional de Ajedrez Educativo, Jorge Berguier  y el encargado de acciones muoticulturales de dicho Programa, Enrique Samar. También galardonó el torneo la presencia del Presidente de ajedrez de la Federación  Sur del Gran Buenos Aires, Nicolás Morelli.
Primeros puestos y fotos:
1° Escuela 53 de Avellaneda, Lautaro Avalos con seis puntos.
2° con cinco puntos: Nazareno Peralta, Lisandro Avalos(Escuela 53) y Melina Bonnasiolle y Juan Cruz  Fernandez, (Colegio Alemán).




  

martes, 3 de mayo de 2016

Los caminos del Ajedrez Educativo



Dirección de educación primaria 
Dirección de Política Socio educativa 
JEFATURA DE REGIÓN 15 
DISTRITO CARLOS CASARES 
INSPECTORA DE NIVEL ANA LAFFONT 
AVAL DE PROYECTO – 
ABRIL DE 2016 

En mi carácter de supervisora del Nivel de Educación Primaria avalo el proyecto presentado por  Ferreyra Jerónimo, en el marco del  Programa de Ajedrez Educativo para el Ciclo Lectivo 2016, para las escuelas 1 y 8 de nuestro distrito.  

CONSIDERANDO QUE:  
 El Diseño Curricular se fundamenta en la concepción de que el conocimiento científico y el saber cultural, en general, son construcciones colectivas. Esta idea tiene múltiples efectos a la hora de pensar la enseñanza. Por un lado implica concebir que los conocimientos a los que los alumnos/as deben progresivamente acceder han sido producto de intercambios, debates, discusiones, transformaciones, abandonos y errores, revisiones, y acuerdos entre personas de una misma época y lugar, o de espacios y tiempos diferentes. 
Es importante que la escuela transmita una concepción de ciencia y de cultura como fruto del trabajo humano, como expresión  de los intercambios colectivos y en permanente transformación. 

Teniendo presente que; el ajedrez en el aula ayuda, entre otras habilidades, a:  
  • La atención. 
  • La memoria 
  •  El razonamiento 
  • La creatividad 
  • El carácter 
  • La independencia. 
  • La socialización. 

El aval implicaría un modulo semanal para 1° ciclo y uno para segundo ciclo para las escuelas 1 y 8 considerando que son dos escuelas con matriculas diferentes, con las cuales podríamos evaluar el impacto de este juego. El mismo se daría como extensión de la jornada escolar cumpliendo así con otro objetivo propuesto. 

Previa autorización de la UEGD se elevara por la vía jerárquica correspondiente.